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Jesús entre sus iglesias · Audio en inglés. Incluye preguntas para reflexionar.
Descargar audio en inglés (MP3)Cuando los cristianos se sienten amenazados, el peligro puede llegar a ocupar toda su atención. Apocalipsis dirige primero su mirada hacia Aquel que gobierna sobre él.
Juan no comienza pidiendo a las iglesias que identifiquen a un dirigente político moderno ni que calculen el fin del mundo. Presenta al Señor que las ama, las ha redimido y les habla. Lea todo el pasaje antes de estudiar las secciones siguientes. Observe lo que Juan dice directamente, lo que representa la visión y qué símbolos explica Jesús.
1. Gracia antes del conflicto
Lea Apocalipsis 1:4–6 en RVR1960 ↗
La carta se dirige a siete iglesias de Asia. Son congregaciones con nombres, responsabilidades, debilidades y razones para temer. El saludo ofrece gracia y paz de parte del Dios eterno, de los siete espíritus delante de su trono y de Jesucristo. Aquí se entiende la descripción de los siete espíritus como lenguaje simbólico de la plenitud del Espíritu Santo, no como siete dioses distintos.
Jesús es identificado como el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Su testimonio es confiable, su resurrección establece su supremacía sobre la muerte y su autoridad supera el poder de los gobernantes humanos. Estas descripciones preparan al lector para el resto del libro.
Juan también relaciona el amor de Cristo con su acción salvadora: Jesús lavó a los creyentes de sus pecados con su sangre y los hizo reyes y sacerdotes para Dios. Su posición delante de Dios no depende de la aprobación de un emperador. Antes de escuchar las amenazas del enemigo, se recuerda a las iglesias lo que Cristo ya ha hecho por ellas.
2. El soberano sobre los gobernantes terrenales
Lea Apocalipsis 1:7–8 en RVR1960 ↗
El anuncio de la venida de Cristo lleva la atención de las iglesias más allá de la aparente permanencia del poder terrenal. Aquel que fue rechazado será manifestado abiertamente. La resistencia humana no tendrá la última palabra.
El versículo 8 presenta al Señor como el Alfa y la Omega y el Todopoderoso. Alfa y omega son la primera y la última letra del alfabeto griego. El lenguaje declara la autoridad plena de Dios y su existencia eterna. Los gobiernos pueden actuar como si nada estuviera por encima de ellos. Apocalipsis comienza mostrando que esa pretensión es falsa.
Esto no significa que los creyentes puedan predecir la fecha del regreso de Cristo ni ignorar sus deberes presentes. Significa que la fidelidad nunca carece de sentido simplemente porque el mal parezca poderoso. Debemos leer las visiones siguientes a la luz de la autoridad del Señor, en lugar de permitir que sus imágenes aterradoras nos hagan olvidarlo.

3. Un compañero en el sufrimiento
Lea Apocalipsis 1:9–11 en RVR1960 ↗
Juan se presenta como hermano de las iglesias y compañero en la tribulación, el reino y la paciencia de Jesucristo. No observa su sufrimiento desde una distancia cómoda. Comparte su necesidad de perseverar.
Juan dice que estaba en Patmos por la Palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Recibe la orden de escribir lo que ve y enviarlo a siete iglesias nombradas. Sus circunstancias han limitado su ubicación, pero no han impedido que Cristo hable por medio de él.
Observe la relación entre reino y perseverancia. Pertenecer a Cristo no significa que un cristiano escape de toda dificultad. Juan pertenece al reino mientras sufre. Cuando enfrentamos oposición, no debemos concluir automáticamente que Cristo nos ha abandonado ni que la obediencia ha fracasado.
4. La gloria del Cristo vivo
Lea Apocalipsis 1:12–16 en RVR1960 ↗ · Compare Daniel 7:9–14 ↗
Juan se vuelve y ve siete candeleros de oro y a una figura semejante al Hijo del Hombre entre ellos. La descripción es una visión de majestad, no instrucciones para pintar un retrato literal. La vestidura y el cinto de oro, el cabello blanco, los ojos de fuego, los pies semejantes al bronce, la voz poderosa, las estrellas, la espada y el rostro resplandeciente dirigen la atención a la gloria y autoridad de Cristo.
Las visiones de Daniel nos ayudan a reconocer el trasfondo bíblico de este lenguaje. Las imágenes deben llevarnos a la reverencia y la confianza en el Señor, no a intentar identificar maquinaria moderna oculta en su apariencia. En el propio Apocalipsis, los ojos penetrantes de Cristo y la espada de su boca se relacionan con su conocimiento y juicio al dirigirse a las iglesias.
Debemos evitar asignar un significado elaborado a cada detalle visual como si Juan hubiera proporcionado una clave exhaustiva. La impresión principal es inequívoca: el Jesús que sufrió y murió está vivo, es glorioso y poderoso. Las iglesias deben escucharlo.

5. Jesús entre sus iglesias
Lea Apocalipsis 1:19–20 en RVR1960 ↗ · Look ahead to Apocalipsis 2:1–5 ↗
Jesús explica que los siete candeleros representan las siete iglesias y las siete estrellas representan sus ángeles. El pasaje nos da esas identificaciones. No necesitamos sustituirlas por países o instituciones modernos. La identidad precisa de los ángeles se ha entendido de distintas maneras, por lo que debemos distinguir esa discusión de la explicación que el texto proporciona expresamente.
La posición de Cristo entre los candeleros es especialmente significativa. Está presente entre las congregaciones que reciben su mensaje. Sus luchas no ocurren fuera de su conocimiento. Las cartas siguientes muestran que conoce su servicio, sufrimiento, concesiones al mal y necesidad de arrepentirse.
Su presencia trae consuelo y responsabilidad. Una congregación no puede suponer que llamarse iglesia significa que todo lo que hace está aprobado. Tampoco debe una congregación fiel suponer que ser pequeña, enfrentar oposición o pasar inadvertida significa que está olvidada. La cuestión es si escuchamos al Señor que nos conoce.

6. Autoridad sobre la muerte
Lea Apocalipsis 1:17–18 en RVR1960 ↗
Juan cae a los pies de Cristo como muerto. Jesús pone su mano derecha sobre él y lo tranquiliza.
«No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades».
Apocalipsis 1:17–18, RVR1960
La seguridad descansa en quién es Jesús. Realmente murió, pero vive para siempre. Las llaves representan su autoridad sobre la muerte y el Hades. Quienes pueden amenazar la vida terrenal de un creyente no poseen la autoridad final sobre su futuro.
Esto no elimina el dolor de la persecución ni del duelo. Da a los cristianos una razón para permanecer fieles en medio de ellos. Nuestra confianza descansa en el Cristo vivo, no en una garantía de circunstancias cómodas. Antes de estudiar lo que las iglesias deben vencer, debemos recordar al Señor que ya venció la muerte.
Pregúntese dónde el temor, el hábito o el deseo de aprobación dificultan su obediencia a Cristo. Luego identifique una respuesta fiel que pueda dar esta semana. Su presencia debe fortalecer tanto nuestra obediencia como nuestro consuelo.
Preguntas para reflexionar
- ¿Qué descripciones de Jesús en los versículos 5–6 darían valor a cristianos bajo gobernantes hostiles?
- ¿Qué nos enseña la descripción que Juan hace de sí mismo sobre sufrir y pertenecer al reino de Cristo?
- ¿Qué símbolos explica Jesús expresamente en el versículo 20? ¿Por qué debemos comenzar con esas explicaciones?
- ¿Cómo trae la presencia de Cristo entre las iglesias tanto ánimo como responsabilidad?
- ¿Cómo debe influir la autoridad de Cristo sobre la muerte en nuestra respuesta a la presión para ceder al mal?
